miércoles, 15 de septiembre de 2010

Suicidio o Capricho??


Suicidio

Apellido: Ushita Yamada
Nombre: Akira
Edad: 16
Sexo: femenino
Tipo de sangre: -o
Nacionalidad: Japonesa

Esta es mi tarjeta de presentación para la escuela y la biblioteca. A veces creo que la vida se reduce solo a esas pequeñas letras y la foto que nunca sale bien; es una tarjeta de presentación, nada mas que una pantalla, por eso he decidido romperla y ser libre, ya no deseo ser mas un pedazo de plástico.

Me he cansado de esperar unas cuantas horas por si me atrevo de una vez por todas a saltar. Se que es extraño pensar en como terminare, pero es lo único que puedo imaginarme aquí sola en el tejado de mi escuela, contemplando como una a una las luces de la ciudad se van encendiendo y junto a ellas las estrellas aparecen difuminadas tras una densa nube oscura que siempre cubre esta ciudad.

Un sutil descuido en las mallas de seguridad que se elevan hacia el cielo oscuro y en parte tornasol. Un agujero en la esquina derecha de la gran malla me robaba el aliento mientras mordía mis uñas perfectamente arregladas, mas tarde no me servirian para nada.

Hacia días que dentro de mi crecía la necesidad de hacer algo arriesgado, algo que pensé que nunca me atrevería y hoy estoy tratando de lograr; hace días una voz dentro de mi me insita a buscar las cosas mas peligrosas y como sin importancia mi cuerpo las ha seguido, algo me tienta a pasar del otro lado del agujero muy temblorosa, lo admito, mi corazón esta peor que un niño acabado de nacer, pero por alguna razón estoy llena de una placentera seguridad que nunca había tenido, ¿Por qué?, ¿Por qué en este preciso momento siento esta necesidad?, ¿Por qué estoy tan segura de lo que hago?;

La primera ves que intente cruzar me rasgue un lado de mi camisa y con ella se fue también parte de mi piel, en ese instante pensé, ¿Qué demonios hago aquí haciéndome daño?, pero aun que en mi mente pelee una batalla contra el aire, en contra de mi propio sentido común, sigo sintiendo ganas de seguir y es que una cicatriz para un cuerpo sin vida no es nada, así que me calme un rato a pesar de ser la persona mas insoportablemente cobarde de esta tierra, porque sabia que mas tarde soportaría el impacto del asfalto sobre todo mi cuerpo, eso dolería mas que solo un rasguño.

Muchas cosas pasan por mi cabeza y no puedo detenerme a pensar solo una, ¿será que antes de suicidarse la persona sufre de algún descontrol mental, o tendrá que ver esto con la edad? y referente a eso, ¿cual seria la edad perfecta para morir?, es decir, ¿se imaginan una edad donde podrías decidir si morir o no, seria como un tipo de fecha de caducidad, es algo paradójico, saber que superaste la edad para morir y ¿a donde abras pasado?, ¿a la edad de la putrefacción?; "bienvenido, eres uno mas de los podridos".

Recuerdo a mi madre en este momento, una vez cuando tenia nueve años, le pregunte mientras cocinaba si existía una forma no dolorosa para morir; pobre de ella, casi se corta la mano. Se volteo de repente y me tomo por los hombros, yo me pegue un susto porque pensé que me pegaría por semejante barbaridad, pero solo me dijo, -¡niña!, no te atrevas nunca a matarte, iras al infierno si lo haces-, me lo dijo en un tono tan exagerado que me puso los nervios de punta hasta hoy, pero ya soy bastante grande como para asumir mi responsabilidad si me mato o no.

He decidido hacer mi propio juicio sobre la edad para esto, y es que esta es la edad perfecta para dejar esta locura desenfrenada que tenemos por mundo. En esta edad no existen muchas preocupaciones porque no dejamos atrás responsabilidad alguna, no hijos, no esposo, y los estudios que perderás no te dolerán en lo absoluto, que mas puedo pedir, ya no más profesores, no más sentimientos amargos de soledad, no mas nada, solo estaré por ahí divagando. No tengo amigas, no es tampoco mi mayor preocupación; tengo compañeras de la escuela, ya saben, lo normal, las que te piden la tarea que no pudieron hacer porque estaban pegadas a la computadora o al teléfono todo el día, las que se esconden de tras de ti cuando el profesor hace preguntas, esas que en sus blogs como amiga no figuro ni en dibujos, las que me invitan a salir a veces, las otras me parezco, que me dicen loca frustrada por mis dibujos y que a veces me siento parte del grupo, pero otras parezco de otro mundo. Con ellas no pierdo nada.

Me aferre a la "Malla de seguridad", como se hace llamar, tan fría que me helaba los dedos fuertemente enlazados a ella, casi cortando mi circulación, solo para dejarme ver el vacío bajo mis pies. Seis pisos me separaban del asfalto y derepente una brisa fría como de muerte, me friso todo el cuerpo; -¿y ahora que hago?, se me ve todo desde abajo... que patético es pensar esta mierda ahora... ¿que me pasa?, ¿ahora soy bipolar?- me dije derepente en voz audible. No se por que me llama tanto la atención una señal que advierte con propiedad, "no pise el césped", como si reclamase lo suyo; tengo pensamientos estúpido ahora pero, ¿por que tentar contra la terquedad de las personas?, por que no mejor escriben algo mas trivial como, "no le provocaría pisar el césped", así la persona creara en su mente una cuestión que en algún momento le hará dudar de la provocación que sintió al leer el enunciado.

Muy estúpido, ¿no te parece?, mira que para estar cuerda, estos últimos minutos he estado teniendo ideas extrañas, quizá son los nervios o en verdad sigo con la teoría de que mis padres eran filósofos, porque para tener preguntas raras desde pequeña, al menos en mis genes debe encontrarse algo de filosofía.

Las luces de los carros y edificios iluminaban mi rostro mientras me preguntaba, que seria de mi familia si no estuviera allí; graciosamente me di cuenta que ya no hago falta en aquel lugar, fui siempre la mascota nueva de la casa. Luego que mi hermano mayor cumplió ocho años, mis padres adoptivos decidieron regalarle una hermanita que tanto quería, pero mi madre tenia problemas para tener mas hijos, así que fueron a adoptarme; por tanto digo, ya no hago falta ahí, mi hermano ya se ha casado y aun que sea compañías para mis padres adoptivos, creo que ellos están en buenas condiciones todavía.

Lamento no ver mas a mi querido hermano Yuki y a su esposa Midori, que es toda una hermosura y totalmente dulce como sus ricos postres. Adiós a mis padres que nunca conoceré y a los que cuidaron de mi todos estos años. Siento mucho que tenga estas ganas de terminar con mi mundo, pero aunque me haya tratado a veces mal la vida, quiero darle gracias por dejarme disfrutar un poco de ella... Adiós

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